Jumilla: cuando la libertad religiosa entra en el debate político
España es un Estado aconfesional, o eso recoge la Carta Magna que a todos nos rige y organiza. En la Ley es así, pero en la práctica, históricamente, ha sido un país cristiano.
Aunque, como ya es conocido por todos, la población ha ido recogiendo distintas religiones.
En el marco de la descolonización de Marruecos y los posteriores acuerdos bilaterales laborales en sectores como la agricultura y la construcción, España comenzó a tener mayor población de religión musulmana a partir de la segunda mitad del siglo XX.
Haciendo una búsqueda rápida, a día de hoy, en Jumilla hay un 7,5% de ciudadanos de religión musulmana. Esto, en una población que supera los 27.000 habitantes, supone que en Jumilla hay más de 2000 vecinos musulmanes.
En definitiva, hay una población musulmana considerable; con esto no quiero decir que, cuantos más haya, más en cuenta debemos tenerlos, o menos. Con esto me refiero a que, tantas personas, en una religión que, al igual que la cristiana, tiene mito y rito, necesitan un espacio acorde al número de personas para celebrar el rito; al igual que los cristianos. Además, volvamos a recordar que, aunque España sea cultural e históricamente cristiana, sigue siendo un Estado aconfesional.
Bien, con todo esto, tenemos que recordar que el 6 de junio de 2025, VOX presentó en el Ayuntamiento de Jumilla una moción para instar a la corporación a prohibir la celebración musulmana de la Fiesta del Cordero y otras “conmemoraciones similares ajenas a nuestras tradiciones” en espacios públicos del municipio, como los polideportivos.
En el texto final (enmendado por el PP), se introdujo la prohibición de celebrar “actividades culturales, sociales o religiosas ajenas al Ayuntamiento” en instalaciones deportivas; pero se eliminó la referencia explícita a ninguna religión ni a celebraciones religiosas. Finalmente, la enmienda se aprobó con los 10 votos a favor del PP, los votos en contra de PSOE, IU-Podemos-AV y la abstención de VOX.
Por lo que, en el pleno ordinario del mes de julio de 2025, se aprobó la moción en la que se restringía el uso de instalaciones deportivas municipales (como el Polideportivo Municipal), e impedir así los rezos colectivos y celebraciones de las grandes festividades musulmanas en ese espacio, como son la Fiesta de fin de Ramadán (Aíd al-Fitr), y la Fiesta del Cordero (Eid al-Adha). No pretendo hablar ahora del embolado mediático en el que estuvo Jumilla durante varias semanas, o de los bulos que salieron y cómo Jumilla se situó en el punto de mira con cientos de españoles que conocían “la verdad”, o mejor dicho, su verdad, por las que decían auténticas barbaridades de esa celebración ーcasi todas mentira, por supuestoー, como que los musulmanes sacrificaban corderos en el mismo espacio municipal.
El pasado 20 de marzo tuvo lugar la celebración del final de Ramadán. Tal y como se había estipulado en la moción aprobada en julio del pasado año, la comunidad Islámica de Jumilla cambió su ubicación, en concreto al parking de la piscina cubierta, los hombres; y en el parking trasero del edificio de la Policía Local, las mujeres. En lo que nos compete, en cuanto a actualidad, el pasado miércoles 27 de mayo tuvo lugar la celebración de la Fiesta del Cordero. La situación fue similar.
En espacios de diálogo (como son la sección de comentarios de las publicaciones de Facebook), se han generado distintos debates sobre si los hombres son mejores o peores hombres por delegar un espacio peor para el rezo de las mujeres. Pero mi opinión sobre esto me la guardo para otro artículo.
Y ante todo esto, me pregunto, ¿es entonces España un Estado aconfesional en la práctica? ¿Hasta qué punto la ahora tan aclamada “libertad” (por ejemplo, de aprobar mociones que limiten la libertad de otros vecinos) nos proporciona la capacidad de ser libres?
Pero me pregunto algo aún más importante, ¿A alguien le molestaba que los vecinos que practican el Islam se reunieran dos veces al año en un espacio amplio y MUNICIPAL?


